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Tanto en el diseño de interiores como en el diseño gráfico es muy importante la creación de elementos que conecten a la persona con el propio diseño. Para ello, además de crear elementos nuevos, con materiales apropiados, colores y texturas acordes, es necesario que las forman sean adecuadas a lo que se quiere transmitir.

En arquitectura, encontramos por ejemplo edificios con construcciones únicas, específicamente por su forma y atractivo. Un ejemplo de ello es el edificio Frog Queen, ubicado en la ciudad de Estiria, en Austria.

Este edificio es la sede de Prisma, una empresa de ingeniería, en cuyo interior se encuentran laboratorios y espacios para experimentación técnica. Se trata de un cubo enorme diseñado por Splitterwerk que emerge del suelo y que desde lejos parece estar compuesto por grandes píxeles en diferentes tonos de gris, blanco y negro. Sin embargo, al aproximarnos se pueden observar diferentes cuadrados, cada uno de los cuales está compuesto por patrones geométricos de varios tamaños y que consiguen ese efecto visual.

   

En su interior, compuesto por colores blancos y fotografías con referencias a la naturaleza, se pueden observar las numerosas ventanas cuadradas y rectangulares, que completan las imágenes de las paredes con el paisaje exterior. De esta forma se pretende crear una relación entre el interior y el exterior del edificio, es decir, mientras se está en el interior se puede visualizar la naturaleza del exterior.

      

Rocío Bravo  Rocío Bravo

Profesora en el grados de Diseño de Interiores, EADE Málaga

El diseño gráfico es una actividad profesional que consiste en comunicar gráficamente conceptos e ideas a través de conjugaciones de imágenes y textos. En algunas ocasiones, sólo se realizan composiciones ilustrativas, en otras, únicamente se juega con formas tipográficas determinadas.

A la hora de estudiar diseño gráfico, muchos piensan en su parte creativa. Sin embargo, pocos ven el lado técnico que requiere. No me refiero solamente al aprendizaje de las herramientas digitales y analógicas con las que trabajamos, sino a uno de los aspectos más importantes de esta profesión: Cómo transmitir de manera adecuada.

Si descomponemos nuestra labor en diferentes modalidades, hallaremos múltiples categorías que se podrían ramificar, a su vez, en otras que advierten una lectura mucho más amplia que la se puede resumir en un post. Así que para ser breves, me he centrado en tres aspectos comunes y esenciales dentro de toda comunicación gráfica.

Me gustaría invitaros a pensar en esta pregunta:
¿Cómo percibe el ojo humano lo que nosotros hacemos?

1. El tiempo

El tiempo del que dispone el lector para visualizar un trabajo es un factor decisivo a la hora de diseñar un producto gráfico.

Además, nuestros proyectos pueden representar informaciones que corresponden a distintos instantes en el tiempo, ya pertenezcan a: un momento aislado, una situación atemporal o una circunstancia que se encuentre dentro de una secuencia.

Los logotipos, por ejemplo, son mostrados en distintas situaciones, materiales y entornos. Pretenden ser atemporales y el lector debe ser capaz de retenerlo en su mente en el menor tiempo posible.


Logotipo de Coca-Cola. Diseño de Frank Robinson basándose en la tipografía Spencerian Script. © Coca-Cola.

Por el contrario, hay asuntos que exigen ser escenificados en distintos pasos ordenados. En esa ocasión, estaríamos frente a una narración secuencial.

El tiempo definido por la acción.
Se trata de exhibir a un mismo sujeto u objeto en diversos instantes, porque nos disponemos a explicar su evolución, funcionamiento y/o comportamiento. Es el caso de los manuales de instrucciones.


Manual de la estantería Billy, de Ikea. ©Ikea.

El tiempo definido por el contenido.
A veces es el contenido el que nos hace pasar de un momento a otro. Su origen más cercano lo encontramos en el cómic tradicional, el cual intercala situaciones y vivencias en cada una de sus viñetas. Según el cambio de momento que establecemos entre una viñeta y otra, obtenemos también distintos saltos en el tiempo. De esta forma, podemos recrear una conversación que se prolongue en el mismo escenario durante todas las páginas de un Comic Book o, que de una viñeta a otra haya un salto de más de mil años.


Historieta gráfica de Chris Ware para The New Yorker. © Chris Ware.

2. La distribución del espacio

El espacio en el que se representa la información siempre queda limitado, bien por el tamaño del papel donde se imprime o la pantalla donde es visualizada. Como consecuencia, la utilización de éste debe de ser extremadamente cuidadosa y establecer, a su vez, una ruta visual adecuada que no altere la interpretación de sus contenidos.

A causa de nuestras costumbres culturales, se ha llegado a pensar que nuestra forma de leer (en forma de Z) es intuitiva. Pero, como plantea Moles, “¿qué hubiera ocurrido si la máquina de escribir se hubiera inventado en China en 1400?”[1].

Así, podemos distinguir entre la distribución del espacio que se efectúa para las narraciones no secuenciales, las narraciones secuenciales o las narraciones multilineales.

Las narraciones no secuenciales:
El lector busca el dato que le interesa pero no hay saltos en el tiempo, por lo que se puede distribuir la información de una manera más libre.


Flyer de Lovejoy. ©Lovejoy.

Las narraciones secuenciales:
El lector debe comprender la información siguiendo un orden, por lo que se debe cuidar como se distribuye la información en el espacio.


Infografía publicada en el libro Abrir aquí (1999). Autor desconocido.

Las narraciones multilineales:
Se establecen varias líneas de tiempo, todas pueden ser visualizadas a la misma vez y el lector debe ser capaz de entenderlo.


Infografía de Jorge Oliveira, Alexandre Versignasi y E.Marín Hueck
publicada en la revista Super Interessante . © Super Interessante.

La escala, las proporciones y el contraste:
El tamaño de los componentes gráficos y la relación con su entorno, es decir, la escala a la que quedan restringidos y sus proporciones con respecto del resto, influyen directamente en la lectura y percepción de la información.

Esta situación puede producir, a su vez, una jerarquización de los elementos, de mayor a menor importancia [2].

En este anuncio de Hut Weber, el orden absoluto de los elementos gráficos es fundamental para que su comprensión sea posible.


Anuncio de Hut Weber. © Hut Weber.

3. La connotación

La forma en la que presentamos la información lleva siempre una serie de connotaciones ligadas a nuestra experiencia visual y cultural.

Podemos transmitir el mismo mensaje y que éste sea percibido de manera totalmente distinta. Las formas tipográficas juegan aquí un papel esencial. Por ejemplo, si os entregaran un documento de un certificado oficial, ¿cuál de éstos dos creeríais que es verdadero?


Tipografía Big Caslon. © William Caslon.


Tipografía Belta. © Antipixel. Julia Martinez Diana.

Pero, ¿acaso alguno debería ser falso aún poniendo lo mismo? ;)


[1] Abraham Moles en: Janiszewski, L., Moles.A., (1990): Grafismo Funcional. Barcelona: CIAC (Centro Internacional de Investigación yAplicaciones de la Comunicación). P.12.

[2] “Principio de proximidad. Los elementos del campo perceptivo que están aislados, pero que son vecinos, tienden a ser considerados como «grupos» o formas globales”. Costa.J (1998): La esquemática. Visualizar la información. Barcelona: Paidós Ibérica. P.96.

Sara Escudero  Sara Escudero

Profesora en los grados de Diseño Gráfico y Comunicación, EADE Málaga

Nos situamos a primeros de mayo del año 1945 en una pequeña ciudad alemana llamada Ludwigslust, ubicada al este de Hamburgo. Hacía pocos días de la muerte de Hitler y escasos dos días de la rendición alemana proclamada por el general Alfred Jodl. Los ciudadanos de ésta ciudad mal vivían por los pocos medios que tenían de alimentación y las condiciones de guerra a las que estaban sometidos. A través de un megáfono puesto en un Volkswagen Kübelwagen se pasaban por toda la ciudad proclamando el cese de armas y la rendición ante las tropas enemigas. Parecía que todo el aguante sufrido había sido para nada.

A las 11 de la mañana aparecían los primeros miembros de tropas británicas. Ante ellos estaban sus enemigos, “conspiradores del mal” (como eran bautizados por la prensa alemana nazi). Tras pasar varios días amortiguando y apaciguando la vida con los ciudadanos, las fuerzas británicas dejan el territorio a las americanas. No había una estabilidad y cada una de las familias se sentía mercancía del mejor postor. Al poco tiempo de llegar, escasas 24 horas, las tropas norteamericanas pedían a los ciudadanos que salieran de sus casas, que su guerra había terminado y nada les iba ocurrir. Las miradas incrédulas se hacían ver en cada uno de ellos. Una vez reunidos en la plaza principal de la ciudad, les informaron de su situación y les pidieron que les acompañaran durante una pequeña travesía. El escaso conocimiento de lo que sucedía no les intimidaba (no conocían la Marcha de la Muerte que infringían a los judíos y más “etnias” en su plan de exterminio).

Transcurridos 14 kilómetros llegaban al campo de concentración Wobbelin. Pensaban que iban a echarlos de sus hogares para que vivieran en aquel lugar donde vivían los “marginados”, aquellos sujetos de exclusión social, que durante tantos años se habían encargado de introducir estas ideas en cada cabeza alemana. Cuál fue su sorpresa cuando solo querían que observaran lo sucedido. Ante sus ojos encontraban atrocidios que nunca hubiesen podido imaginar: material de torturas, muertos tirados en barracones, fosas comunes con cientos de cadáveres...

No salían de su asombro, algunas mujeres vomitaban al ver aquello. Su única fuente de información (y propagandística) era el partido que estaba en el poder alemán. Todo por lo que habían luchado, por lo que habían sufrido se les venía abajo. Totalmente hundidos no sabían qué hacer con sus nuevas vidas, los “enemigos” de antes ya no se les veía. Comenzaban a darle forma a la falsa silueta que les habían dibujado.

Cada investigación que realizamos debemos hacerla dentro de un proceso de búsqueda de referencias en el que la fuente de información sea contrastada. Cada ámbito de nuestra propuesta nos llevará a diversos autores por una búsqueda interdisciplinar adecuada. La cruda realidad de Wobbelin nos ayuda a no equivocarnos, a perseguir y esgrimir nuestra búsqueda en pos de un proyecto adecuado. La búsqueda con la interpretación apropiada de la teoría nos llevará a no caer en el error “FUENTE WOBBELIN”.

Funeral por las víctimas del campo de Concentración de Wobbelin donde toda la ciudad Ludwigslust acudió.

Si tenemos claro que lo primero que hace el ser humano en el planeta es dibujar y no escribir o edificar; que el dibujo fue la primera herramienta de comunicación visual; si somos conscientes de que saber dibujar nos permite interpretar fácil y rápidamente cosas que para ser descritas con palabras nos ocuparía mucho más tiempo y esfuerzo; si queremos percibir la belleza del mundo que nos rodea a través de los colores y formas que constantemente éste nos ofrece y además queremos comprender las obras de los grandes creadores plásticos desde nuestro discernimiento sin necesidad de repetir como loros lo que otros opinan, debemos aprender a dibujar.

Un dibujo al día EADE

Y si nuestro caso es que estamos embarcados en un proyecto personal mediante el cuál queremos ser futuros creadores, como los alumnos de los grados de Diseño de EADE, esa necesidad se hace aún más acuciante.

Como ya señalaba Ruskin en sus “Técnicas de Dibujo” hace dos siglos, hay que tener claro que el aprendizaje del dibujo no puede conseguirse sin esfuerzo:

“No creas, pues, que puedes aprender a dibujar, como no puedes aprender un nuevo idioma, sin un cierto trabajo duro e ingrato”.

Sí, ingrato. Pues aun cuando dibujar para ti sea algo placentero, practicarlo día a día para lograr convertirlo en un hábito en tu vida, cuesta. Sobre todo al principio, cuando encuentras obstáculos para poder hacerlo constantemente. No creer que tenemos tiempo suficiente para dedicar un rato al día a dibujar y frustrarnos ante los resultados de nuestros bocetos son los principales impedimentos que nosotros mismos nos ponemos.

Pero si de verdad quieres alcanzar la meta y aprender a dibujar encontrarás tiempo. Y has de hacerlo a diario, has de integrarlo en tu vida. No puedes tomarlo sólo como un hobby de fin de semana, apuntarte a un cursillo intensivo o comprarte una caja de lápices maravillos y carísimos y esperar que ocurra el milagro.

Hay que dedicar muchas horas para dominar el dibujo, como cualquier otra cosa en la vida. Habrás oído hablar de la teoría de las 10.000 horas de dedicación en una actividad para convertirte en un experto propuesta por el psicólogo sueco K. Anders Ericsson, por ejemplo. En cierto modo, esta teoría es cierta, pues todo el mundo, practicando lo suficiente, progresa sin necesidad de tener un talento especial. Puede ser que a algunos les lleve menos tiempo que a otros, pues cada persona aprende a un ritmo, pero hasta las que instintivamente dibujan sin necesidad de haber ni tan siquiera asistido a clases progresan también a través del esfuerzo.

Un dibujo al día EADE

Por ello, en la asignatura de “Dibujo a mano alzada” de 1º de Diseño, los alumnos realizan una actividad desde el primer día que entran a clase consistente en hacerse de un cuaderno de dibujo en el que registrar un dibujo al día.

Por la mañana, antes de desayunar, muy cerquita aún del duermevela y quizás recordando sueños que pueden inspirarte; a última hora, en la cama, antes de dormir, en lugar de leer un libro; esperando en la parada del autobús, subido en él o, ¿por qué no? cuando vas al baño… Cualquier momento es bueno para practicar y conseguir poco a poco confianza en el trazo y entrenar la mano para dibujar. Porque esto no es más que un entrenamiento. No se trata de hacer un dibujo maravilloso cada día, sino de practicar y entrenarme para así poder llegar a hacerlo algún día. Cuando menos te lo esperas. Como cuando tu madre te medía de pequeño en el quicio de la puerta con el mismo resultado hasta que un día, sorpresa, dabas el estirón.

Así nos entrenamos con este ejercicio. Sin darnos cuenta. Con total libertad, pues estos dibujos no se califican de 0 a 10. Sin juzgar nuestros resultados, pues la recompensa viene al final, cuando tus manos y tu cabeza bailan al mismo son y por fin consigues el dibujo perfecto.

En los últimos años un gran número de publicaciones exitosas en el mundo editorial vienen firmadas por periodistas, coincidiendo con el triunfo de la llamada literatura de “no ficción” (autobiografías, crónicas, diarios, autoficciones, etcétera). La notable difusión de los diarios de Iñaki Uriarte, o el reconocimiento que han obtenido algunos de los últimos libros de Rafael Argullol, siempre en esa línea “transversal” entre la realidad y la ficción (Visión desde el fondo del mar, 2010; Poema, 2017), o la pujanza de las crónicas periodísticas de autores como Martín Caparrós o Leila Guerriero, pueden entenderse en el marco de este triunfo de lo no ficcional, es decir, de la literatura basada en hechos reales. Un movimiento que tuvo su cénit con la concesión a Svetlana Alexiévich del Premio Nobel en 2015 por el conjunto de su obra periodística.

De esta presencia constante es síntoma el último ganador del premio Josep Pla 2018 de literatura en catalán (que se entrega a la vez que el conocido Premio Nadal), y que este pasado 6 de enero recayó en un periodista, como señala la periodista cultural Anna María Iglesia: “El periodista Antoni Bassas, que durante 14 años dirigió y presentó las mañanas de Catalunya Radio, se alzó con el galardón homenaje al autor del Quadern Gris con sus memorias de aquellos años de radio. El título de las memorias Bon dia són les 8 hace alusión a la frase con la que Bassas comenzaba diariamente su programa, que le convirtió en unas de las figuras de referencia de la radio en catalán y, actualmente, es posible leerle en las páginas de Ara”.

Antoni Bassas
Imagen de la web http://www.cccb.org/

Parece que las editoriales están confiando en estos autores capaces de moverse entre dos aguas, y en los últimos años se están multiplicando las apariciones de este tipo de obras en las mesas de novedades de las librerías. Quizá algún día veamos a uno de nuestros alumnos con un libro publicado, haciéndose sitio en ellas.

Vicente Mora  Vicente Mora

Profesor de Literatura Española y Universal en el Grado de Comunicación, EADE Málaga

En el mes de diciembre EADE Estudios Universitarios y el Club Deportivo León 13 iniciaron su campaña solidaria navideña de alimentos y juguetes a beneficio de Cáritas de la Parroquia Santa María Goretti, en la barriada malagueña de Los Corazones.

Recogida alimentos y juguetes EADE - CD LEÓN 13  Recogida alimentos y juguetes EADE - CD LEÓN 13

Alumnos, miembros del club y profesores han colaborando aportando juguetes para que los más pequeños los recibieran el Día de Reyes, así como alimentos básicos (leche, pasta, legumbres, conservas y condimentos principalmente) y productos infantiles de primera necesitad (papillas, potitos, toallitas higiénicas, zumos,…) con los que Cáritas crea paquetes de ayuda para sus las familias de sus usuarios.

El gigante sueco nos trae reminiscencias de su país, atmósferas de hielo, gnomos, estrellas, luces, menaje de fiesta, envoltorios para regales y cómo no! Comidas típicas del país. Comencemos decorando el árbol de navidad. Adornos combinados en blanco y cristal con distintas formas: casas, estrellas y las típicas bolas navideñas, estos colores contrastan con nuestro arbol verde. Si queremos ser más originales nos podemso crear nuestro propio arbol de luz, dentro de un armario! Y utilizar pequeños adornos de color como en la imagen.

Otra opción para viviendas pequeñas o crear un abiente distinto, es la de buscar una pared vacía y crear nuestro propio arbol pegando las luces y adornos a la pared. Así crearemos un rincón que aportará a la estancia una luz indirecta muy cálido.

Pasemos a los pequeños guiños que podemos poner por toda la casa recordándonos que estamos en estas fechas tan especiales. En esta biblioteca de madera en color natural, típica del norte de Europa, vemos estos detalles de estrellas formando diferentes figuras, urnas de cristal con figuras de oso y zorro iluminados, pequeños paquetes de regalos, un toque de color nos lo da el candelabro rosa, bolas plateadas guardadas en cestos.

Recordad repetir algún color en la decoración de espacios, el color del candelabro rosa tiene su reflejo en uno de los libros de la balda de abajo, las flores amarillas en el libro colocado junto a ellas, los paquetes y cestos se reflejan en la silla y en otro de los libros. Recuerda esta premisa, la verás repetida en cualquier estancia decorada que se precie.

¡Preparemos nuestros regalos!, Ikea este año presenta siguiendo su estilo una gama de colores en los envoltorios con los mismos colores que caracterizan en sus últimos años a la marca: El color marrón que hace buena conjunción con el verde y el blanco. Estampados geométricos en los envoltorios, cajitas y papeles. Un detalle que remata nuestro regalo es la cuerda bicolor en la que puedes enganchar tarjetas, en este caso, son animales típicos de nieves, renos y zorros.

Que te ayuden los más pequeños en casa coloreando este papel de envoltorio con dibujos navideños.

Ya está todo listo. Ahora nos toca decorar la mesa. Repetimos los colores y damos luz con unos cubiertos dorados y pequeños detalles de la baya del muérdago en color rojo.

  

Si no tenemos mesa de madera en color natural, podemos poner de base algo similar, camino de mesa gris y el toque original nos lo da el ¡menaje! ¿No os recuerda el detalle de los platos a los jerseys de punto en 8? Me parece un gran acierto.

¡Vamos con el postre!. ¿Quién se puede resistir a esta casita con techo de chocolatinas al estilo de Hänsel y Gretel?

Espero que con estos consejos pases una feliz navidad y sorprendas a tus invitados.

margarita jimenez  Margarita Jiménez

Profesora de Instalaciones I y II en el grado de Diseño Interiores EADE Málaga

Nuestro alumno de 2º curso de Diseño Gráfico Alejandro Navarrete ha sido reconocido como primer finalista en el Certamen de Diseño de la Fundación Osborne, una competición en la que han participado más de 100 propuestas de estudiantes de diseño de toda España, y cuya ganadora ha sido Lara Lussheimer.

El Certamen ha tenido como motivo la conmemoración del 60 aniversario de la instalación de la primera valla de carretera con el Toro de Osborne.

Obra de Alejandro Navarrete, segundo en el Certamen de Diseño de la Fundación Osborne
Obra de Alejandro Navarrete, segundo en el Certamen de Diseño de la Fundación Osborne

Todas las obras finalistas se presentarán en Toro Gallery, el espacio museístico de la marca en El Puerto de Santa María, y en otras salas de exposiciones de todo el territorio nacional, para mostrar la reinterpretación que las propuestas hacen de la icónica silueta del Toro de Osborne.

El objetivo de la Fundación Osborne al convocar este certamen se centra en acercar a los jóvenes diseñadores al mercado laboral, además de darles visibilidad y estimular su creatividad al reconocer sus trabajos. El Jurado estuvo compuesto por Emilio Gil, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2015, y miembros de la Red Española de Asociaciones de Diseño (READ)

Enfrentarse al papel en blanco supone mirar a un precipicio, pero ¿cómo hacerlo sin caer en el pánico? o ¿sin idealizar el vértigo?

Durante nuestra infancia, la relación que se generaba entre un lápiz y un papel nunca suponía un conflicto. Estarás de acuerdo conmigo en que tan pronto como podías, habías llenado el papel de líneas y garabatos; y, entrados los primeros años, las primeras representaciones figurativas -cómo no- cargadas de historias, emociones y sentimientos. Pero poco a poco, como dilatándose en el tiempo, esa relación entre ambos se torna problemática. Ya no te relacionas con el lápiz y el papel, sino, más bien, te enfrentas a ellos. Definir la delgada línea entre el miedo que paraliza y la insensatez que empuja, está en entender las dificultades como retos. De ahí que os traiga esta reflexión: cuándo, cómo y por qué aprender a pensar con un lápiz y un papel.

CUÁNDO
En el momento en el que las personas comenzamos a perfeccionar el pensamiento crítico y la reflexión (y no hablo de etapas de madurez adulta, sino de las propias crisis de la adolescencia y post-adolescencia), un simple trozo de papel puede ser una ventana abierta hacia el interior de un cerebro que construye realidades, esquemas mentales, sueños…

CÓMO
Conseguir que esa ventana se abra es todo un misterio. Cuántas veces nos encontramos con jóvenes que dicen no haber dejado de dibujar nunca y la mayoría de veces son las excepciones dentro de sus iguales. Lo común es encontrar personas que sin titubear dicen “yo no sé dibujar” si les pides que describan en un dibujo su hogar, pero por el contrario, si se trata de que lo hagan escribiendo, rápidamente toman lápiz y papel y comienza la escritura. ¿Qué ocurre entonces con el dibujo? ¿qué puente ha caído entre el pensamiento y el dibujo para que se haya roto la comunicación que generan entre ambos?

POR QUÉ
La comunicación es, sin duda, la herramienta más significativa de supervivencia y evolución de las personas. En ella, el acto de dibujar genera estadios de comunicación a distintos niveles: prácticos, éticos, intelectuales, trascendentales, emocionales… y es innegable el potencial resolutivo que tiene para gestionar realidades tanto simples como complejas. Sin entrar en debates que no vienen al caso, sí que es importante evidenciar cómo nuestra sociedad y el sistema educativo, desde hace décadas, deja de lado la cuestión del desarrollo de las capacidades artísticas potenciando más otras -que también son necesarias-. Por esta razón, nos encontramos con generaciones que asumen no poder comunicar -ni comunicarse- mediante el dibujo como lenguaje, porque no se ha trabajado con ellas para mostrar que el dibujo es una herramienta con un altísimo potencial de desarrollo del pensamiento (porque, qué es sino el pensamiento, más que comunicación…). Se ha desterrado la capacidad artística hacia concepciones de lo decorativo para contener -por no decir, anular- su fin: generar y transmitir ideas, captar e interpretar realidades y cuestionar cuanto nos rodea.

Acercar, facilitar u ofrecer momentos de creación mediante el dibujo es posibilitar estados de pensamiento, de autoconocimiento que genera así situaciones de reto en las que la observación de una problemática, su análisis, el diseño de una estrategia y la actuación mediante ella (y en bucle), resuelven cuestiones mediante el desarrollo cognitivo. Esto deriva en un diálogo en constante equilibrio entre la satisfacción y el inconformismo, características propias de aquellas personas que no temen caminar sobre un mar de nubes, personas que se asoman al precipicio cada vez que se sientan a pensar/dibujar con un lápiz y un papel.

rocio texeira  Rocío Texeira

Profesora de EADE en los grados de Diseño

Sabemos que en el sector del Diseño Gráfico hay mucho intrusismo. Ser diseñador es algo que atrae mucho, y por eso mismo, existe una amplia predilección popular por aprender de manera autodidacta, o a través de los miles de tutoriales que se pueden encontrar en la red.

Y hay que ser sinceros y realistas: no por ser autodidacta, se han de hacer malos trabajos de diseño. De hecho, se pueden ver trabajos muy buenos, ya que está claro que el arte, se lleva en la sangre.

Eso no quita que por desgracia; sean la minoría de los casos.

Lo más habitual es que ocurra todo lo contrario, y que al final, todo el mundo tenga un amigo, hijo, sobrino o cuñado que le diga que "eso está chupado, te lo hago yo en un momento y te ahorras un buen dinero". Y por este motivo, es fácil acabar rodeado de isologos o logotipos que no responden a ninguna ley de proporción, cromática, estética o a veces, ni siquiera lógica.

Y quién habla de isologos o logotipos, habla de toda maquetación no profesional, lejos de la legibilidad o la visibilidad que siempre son necesarias, en carteles, flyers, tarjetas de visita... Porque como dice el refrán; de todo hay en la viña del Señor. Y por desgracia, en esta viña destinada al diseño gráfico, cada vez hay más intrusismo.

Muchos parecen no valorar que tras los estudios reglados de Diseño, hay muchas horas de revisión de tendencias artísticas pasadas y actuales, para aprender de sus errores y sus aciertos.

En esos estudios reglados, gran parte de la materia curricular va destinada a la composición, a la buena forma, al uso adecuado de las tipografías, al correcto uso del color, y por supuesto, a que todo ese conjunto llamado Arte Final, sea preciso en materia de legibilidad, visibilidad y forma. No toda persona autodidacta (por desgracia) tiene en cuenta todo ese tipo de detalles.

Si unimos todos estos detalles a la posibilidad de eliminar el galimatías de botones o pestañas de una interfaz de un programa de diseño habitual, tenemos como resultado Canva.

La última tendencia online, tiene precisamente como slogan "el programa de diseño más fácil del mundo". Podéis encontrarla en www.canva.com.

Canva

Allí podréis toparos con una interfaz muy vistosa con sólo seis ventanas desplegables, de iconos muy reconocibles y amigables, y (por qué no decirlo) con un amplio banco de imágenes gratuitas tanto para usar como fondo, o ya previamente "recortadas" en transparencia.

Para no llevarnos a engaño, podríamos decir que Canva funciona algo así como un gestor de contenidos, con una gran variedad de diseños predefinidos y una amplia lista de tipografías. Por lo que, en realidad, si que permite diseñar de una manera muy sencilla.

No en vano, se puede observar en su web, que esta herramienta ya se ha usado por más de tres millones usuarios (y creciendo).

Puede que diseñar nunca fuera tan sencillo, y aunque sea sólo por curiosidad, está bien que echemos un ojo a la aplicación. Siempre está bien conocer el mercado para detectar de dónde puede proceder el trabajo de algún autodidacta del diseño gráfico.

A mí, llámenme anticuado, pero si tengo que elegir en materia de diseño gráfico, prefiero seguir siendo usuario del paquete Adobe.

álvaro torres  Álvaro Torres

Profesor del grado de Diseño Gráfico en EADE Málaga

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