Son ya muchos los años que llevo ligado al baloncesto de formación.

Mi primera oportunidad como primer entrenador me la concedió el Real Canoe N.C. de Madrid en el año 1993. He pasado desde entonces por diferentes clubs como C.B. Majadahonda (Madrid), Unicaja Baloncesto (Málaga) y C.B. Novaschool (Rincón de la Victoria), en el que entreno en la actualidad. También he ejercido como profesor en cursos federativos formando a técnicos y me apasiona dar clases a los alumnos del Grado en Ciencias del Deporte en E.A.D.E. (Málaga), además intento también aportar mi experiencia como coordinador en el Colegio Maristas Málaga en el que jugué al basket por primera vez.

Todo este cóctel de vivencias, hacer mejorar a los chico-as como jugadores-as y esa mejora se traduzca también en una mayor capacidad para competir. Formarlos como personas y que sus experiencias en el equipo los preparen para la vida. Ayudar a los futuros técnicos para que salgan lo mejor preparados y entiendan lo importante que es su figura como referente en el que se fijan los jugadores y reproducen sus conductas. Me lleva, en muchas ocasiones, a pensar si la idea de Baloncesto Formativo que podemos tener la mayoría en la cabeza se corresponde con la realidad que vivimos cada día en los Colegios, Clubs y Federaciones.

Me surgen una serie de preguntas que paso a exponer y sobre las cuales reflexionar:

  1. ¿Por qué el chico-a empieza a jugar al baloncesto? En un principio porque le divierte, vive cerca de donde practica el baloncesto y los padres quieren que realice algún tipo de actividad física.
  2. ¿En qué momento ese objetivo inicial debe pasar a ser secundario? Cuanto más tarde mejor, o mejor nunca.
  3. ¿Quién o quiénes son las personas que deciden que ese jugador tiene tanto talento que es necesario sacarlo del entorno donde el chico empezó a jugar? Lamentablemente suelen ser personas que dirigen algún proyecto y piensan más en el beneficio propio y en el de la entidad que gestionan que en el del jugador.

Me surgen, a tenor de esta última otra serie de preguntas:

  1. ¿A alguien le resulta sensato que un jugador de categoría infantil (12-13 años) tenga agente? ¿Tenerlo le hace mejor técnicamente? ¿Le hace ser mejor compañero? O acaso es que… ¿le hace disfrutar más de su deporte?
  2. ¿Tanto talento corre el riesgo de perderse si el jugador no sale de ese contexto inicial?

Si estamos hablando de talento de verdad, del que te cambia la vida y te permite vivir de este deporte a nivel profesional, podría poner varios ejemplos de que no es así.

Algún jugador N.B.A. español de la actualidad siguió en su colegio jugando hasta edad junior.

Otro histórico de nuestro deporte y de los más laureados jugadores a nivel internacional con nuestra selección y capitán de la misma, por dar más datos, jugó en el patio de su colegio hasta que acabó su etapa educativa y, lo más sorprendente, los mandatarios de los mejores clubs de Madrid se echaban las manos a la cabeza año tras año cuando no conseguían convencerle para que dejase de jugar con sus compañeros del colegio. La causa, el chico se iba a perder como jugador si no salía de allí.

¿Tan malos eran sus técnicos? ¿Tan buenos eran los que los iban a formar en su nuevo equipo?

Definitivamente NO. Buenos y no tan buenos entrenadores los hay en todos los colegios, clubs y federaciones. Si tanto dependiera del entrenador el nivel de un jugador, habría excelentes entrenadores que sólo habrían entrenado a grandes jugadores. Y no es así, todos hemos entrenado a chicos que desde el día que se acerca a la pista por primera vez dices… tiene algo especial. Y otros que por mucho trabajo, esfuerzo y dedicación que ponen en lo que hacen evolucionan muy despacio. ¿Es responsabilidad del entrenador el nivel que pueda llegar a alcanzar un jugador? Definitivamente NO… se llama TALENTO. Y el TALENTO no se compra.

Las estadísticas están ahí, cada vez son menos los jugadores españoles que juegan y son importantes en nuestra máxima competición. ¿Merece entonces la pena sacar a los niños de sus colegios-equipos? ¿Acaso eso los hace mejores?

Concentrar a todos esos talentos en un grupo, cosa que suelen hacer los clubs, ¿hace mejores a todos? ¿Hace mejor la competición donde esos chicos crecen como jugadores? Definitivamente NO. Hace que chicos que serían importantes en sus equipos se conviertan en “sparring” del que el club ha elegido como jugador de futuro. Que tome menos decisiones, que no se equivoque, en definitiva, que mejore menos de lo que lo haría si no se hubiera movido de donde empezó a jugar.

Con lo dicho anteriormente no quiero decir que todo lo relacionado con el deporte en Clubs-colegios de origen esté bien ni que todas las experiencias que vayan a tener los jugadores en Clubs de máximo nivel vayan a ser negativas. Tan sólo pretendo relativizar, hacer reflexionar y comunicar experiencias que me hacen dudar si el camino actual del deporte de formación es el más adecuado. Si en realidad se está pensando en el bien del chico, o en satisfacer frustraciones e ilusiones de adultos a los que nos gustaría que nuestro hijo llegara donde nosotros no pudimos llegar.

Dejar claro que llegar a ser jugador profesional es muy difícil, por no decir prácticamente imposible. ¿Merece entonces la pena sacrificar tanto y tan pronto por algo inalcanzable? Definitivamente NO.

Pidamos entonces a las administraciones competentes que potencien esas entidades, instalaciones y competiciones donde los chicos empiezan a jugar.

Y por último, dejemos a los chicos disfrutar. Que el que de verdad tiene talento llegará...a pesar de los pesares.

Julio Soler  Julio Soler

Profesor de Baloncesto en EADE

Los creadores suelen cuestionarse si sus ideas pueden llegar a tener valor algún día, además del valor moral de su autoría, y se preguntan el modo de proteger sus invenciones y garantizar que otras personas no les usurpen ni sus ideas ni se apropien de sus posibles beneficios.

Para ello, está previsto un sistema de garantías a través de lo que se conoce como los derechos de propiedad intelectual, y que en nuestro país se desglosan a su vez en dos: Los derechos de propiedad intelectual propiamente dichos, integrados por los derechos de autor, y los derechos de propiedad industrial, que se encargan de proteger los derechos de creación de las empresas.

Ante este maremagno de términos jurídicos, nos asaltan las dudas sobre la calificación de conceptos y los distintos procedimientos de protección, lo que nos lleva a tener la creencia de que puede ser muy difícil el reconocimiento de estos tipos de derechos, sobre todo porque los trámites para realizarlos pueden parecer caros para empresas que están comenzando y al principio no se aprecia la futura o posible rentabilidad para el creador.

Consecuencia de lo anterior es que España, en general, se registra poco, sobre todo si lo comparamos con otros países como Estados Unidos, Japón o Italia, cuando los trámites son prácticamente los mismos en todo el mundo.

Centrándonos en la propiedad industrial, se reconocen los derechos al titular o creador de las marcas, los nombres comerciales, los distintivos, las patentes, los modelos de utilidad y los diseños industriales. Con una peculiaridad en todos ellos, y es que para que se puedan proteger los derechos que otorgan estas figuras hay que solicitar y obtener la inscripción registral.

Para empezar, desde un punto de vista legal, hay que decir que las marcas y nombres comerciales, vienen regulados por una la Ley, en concreto la Ley 17/2001, de 7 de diciembre de 2001 de Marcas, mientras que las patentes y los modelos de utilidad se recogen en otra norma distinta, la Ley 24/2015, de 24 de julio, de Patentes, que entró en vigor el 1 de abril de 2017.

¿Qué es una marcar? Una marca es todo signo susceptible de representación gráfica que sirve para distinguir en el mercado los productos o servicios de una empresa de los de otras. En este sentido, se pueden registrar como marcas palabras o combinaciones de palabras, imágenes, figuras, símbolos y dibujos, letras, cifras, formas tridimensionales, tales como envoltorios, envases y formas del producto o su representación, incluso signos sonoros.

Ahora bien, no podrán ser registradas marcas cuyos signos sean idénticos con una marca anterior, ni que sean idénticas o similares a productos o servicios ya designados cuando exista un riesgo claro de confusión con el público. Aquí lo que se trata es de proteger a los consumidores, excluyendo los riesgos de asociación con una marca anterior ya existente.

Pese a lo anterior, no se permitirá la inscripción en el registro de marcas o nombres comerciales que ya sean conocidos por el público en general, pues estaríamos ante marcas renombradas cuya protección se extiende a cualquier género de productos, servicios o actividades.

Tampoco se podrán registrar marcas, con nombres o imágenes que identifique a una persona que no sea el solicitante, ni con el nombre, el apellido o seudónimo de personas distinta sin su autorización. Igualmente no son registrables los signos que reproduzcan, imitan o transformen creaciones protegidas por derecho de autor, u otra propiedad industrial (patentes o modelos de utilidad).

La validez del registro de una marca o nombre comercial es de 10 años desde su solicitud y podrá renovarse por períodos sucesivos de diez años de forma indefinida.

El registro de una marca atribuye así a su titular la posibilidad de ejercitar acciones civiles o penales cuando considere que se están lesionando sus derechos. De esta forma, su titular podrá pedir la cesación de actos que violen sus derechos, la indemnización de daños y perjuicios, medidas que eviten que prosiga la violación, llegando incluso a la destrucción o cesión de los productos creados con fines humanitarios.

Un nombre comercial es todo signo susceptible de representación gráfica que identifica a una empresa en el tráfico mercantil y que sirve para distinguirla de las demás empresas que desarrollan actividades idénticas o similares. Podrán constituir nombres comerciales:

  1. Los nombres patronímicos, las razones sociales y las denominaciones de las personas jurídicas.
  2. Las denominaciones de fantasía.
  3. Las denominaciones alusivas al objeto de la actividad empresarial.
  4. Los anagramas y logotipos.
  5. Las imágenes, figuras y dibujos.
  6. Cualquier combinación de los signos que, con carácter enunciativo, se mencionan en los apartados anteriores.

¿Qué son las patentes? Una patente es un derecho exclusivo que se concede sobre una invención. Las patentes brindan incentivos y protección a las personas en la medida en que ofrecen un reconocimiento a su creatividad y les dan la posibilidad de obtener una recompensa material por sus invenciones. Al mismo tiempo, la publicación obligatoria de patentes y solicitudes de patente facilita la difusión mutuamente provechosa de nuevos conocimientos y agiliza las actividades de innovación al evitar, por ejemplo, la necesidad de reinventar algo que ya existe.

El titular de una patente tiene derecho a decidir quién puede utilizar la invención patentada durante el período de protección. Dicho de otro modo, la protección por patente significa que una invención no se puede producir, usar ni distribuir con fines comerciales, ni tampoco vender, sin que no medie el consentimiento del titular de la patente.

Ahora nos podemos preguntar ¿CUÁNTO DURA LA PROTECCIÓN QUE CONFIERE UNA PATENTE? La protección por patente se concede por un período limitado, en España es de 20 años contados a partir de la fecha de presentación de la solicitud.

Las condiciones para solicitar una patente sobre un invento son las siguientes:

  • La invención debe presentar un elemento de novedad, es decir, una característica nueva que no forme parte del cuerpo de conocimientos existente en su ámbito técnico. Ese cuerpo de conocimientos se llama "estado de la técnica".
  • La invención debe implicar actividad inventiva o "no evidente", lo que significa que no podría ser deducida por una persona de nivel medio del mismo ámbito técnico.
  • La invención debe ser susceptible de aplicación industrial, es decir, debe poder utilizarse con fines industriales o comerciales sin limitarse a ser un fenómeno meramente teórico, o a ser útil.
  • La materia objeto de la invención debe considerarse “patentable” conforme a la legislación. Nuestra ley impide patentar las teorías científicas, las creaciones estéticas, los métodos matemáticos, las variedades vegetales o animales, los descubrimientos de sustancias naturales, los métodos comerciales o los métodos para el tratamiento médico (a diferencia de los productos médicos) y los programas informáticos no suelen ser patentables.
  • La invención debe divulgarse por medio de una solicitud de una forma lo suficientemente clara y completa para permitir su reproducción por una persona de nivel medio del mismo ámbito técnico.

Los modelos de utilidad son una suerte de patentes, consideradas menores, esto es, “invenciones que consisten en dar a un objeto una configuración, estructura o constitución de la que resulte alguna ventaja prácticamente apreciable para su uso o fabricación" (art. 143.1 LP).

Los requisitos para la concesión de un modelo de utilidad son menores que para el caso de las patentes, también es inferior el coste de solicitud y mantenimiento. En contra, la protección tiene una duración de sólo 10 años, frente a los 20 de las patentes.

Los modelos de utilidad producirán sus efectos a partir de la publicación de la mención de su concesión en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial.

El diseño industrial. Podemos distinguir de los modelos de utilidad, los diseños industriales. Estos vienen regulados en la Ley 20/2003, de 7 de julio, de Protección Jurídica del Diseño Industrial y, a través de ellos, se protege la forma nueva dada a un producto. Es decir, no es un producto técnicamente nuevo, sino estéticamente nuevo.

Como se ha dicho, es la apariencia estética de un producto útil que hace que sea este y no otro, diferenciándolo, por tanto, de otros productos de la misma especie. El legislador español, recogiendo las tendencias doctrinales, ha unificado conceptualmente en el termino “diseño industrial” tanto las creaciones bidimensionales (dibujos, p. ej., el estampado de una tela), como las creaciones tridimensionales (modelos, p. ej., el diseño de una cafetera o un bolígrafo).

En relación a los requisitos exigidos para el registro de un diseño, son susceptibles de registro los diseños que sean nuevos y posean carácter singular.

En la actualidad, resulta pacifico el sostener que la novedad que debe exigirse a los diseños no tiene la misma naturaleza que la novedad que las legislaciones imponen a las patentes, en la medida en que las innovaciones estéticas presentan una naturaleza esencialmente distinta de las innovaciones técnicas y, consecuentemente, el requisito de la novedad pierde sus presupuestos y su función cuando se aplica al diseño. Por tanto, el concepto de novedad descansa sobre dos pilares: en el hecho de la divulgación y en la identidad entre el diseño que se pretende registrar en relación con los diseños registrados anteriormente. Se adopta el concepto de novedad según la concepción alemana, es decir, que lo nuevo es “lo que no se haya puesto a disposición del publico”, que equivale a lo no conocido.

En síntesis, la novedad exigida a los diseños se diferencia del concepto de novedad exigida a las patentes y a los modelos de utilidad, en la medida en que en estos se valora el estado de la técnica y en los diseños industriales se valora que la apariencia externa de un producto enriquezca el patrimonio de las apariencias totales o parciales de los productos a los que se incorpora el diseño.

Por lo que se refiere al carácter singular, si comparamos el requisito de la novedad con el del carácter singular, el primero implica una comparación objetiva, casi fotográfica entre los diseños confrontados. Sin embargo, el carácter singular obliga a realizar una comparación global de los diseños en cuanto a las similitudes y diferencias entre los mismos.

La duración de la protección de los diseños industriales se otorga por cinco años contados desde la fecha de presentación de la solicitud de registro, y podrá́ renovarse por uno o más periodos sucesivos de cinco años hasta un máximo de 25 años.

Por último, para adquirir los derechos de propiedad sobre una marca, un nombre comercial, una patente o un modelo de utilidad se requiere necesariamente que sean válidamente registrados por su titular. De esta forma, tanto la solicitud, la concesión y los demás actos o negocios jurídicos que afecten a los derechos de propiedad industrial se inscribirán en el Registro de Patentes y Marcas, que es un órgano administrativo, integrado en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM).

Rocío Calleja  Rocío Calleja

Profesora de Gestión del Diseño en EADE y abogada

Tanto en el diseño de interiores como en el diseño gráfico es muy importante la creación de elementos que conecten a la persona con el propio diseño. Para ello, además de crear elementos nuevos, con materiales apropiados, colores y texturas acordes, es necesario que las forman sean adecuadas a lo que se quiere transmitir.

En arquitectura, encontramos por ejemplo edificios con construcciones únicas, específicamente por su forma y atractivo. Un ejemplo de ello es el edificio Frog Queen, ubicado en la ciudad de Estiria, en Austria.

Este edificio es la sede de Prisma, una empresa de ingeniería, en cuyo interior se encuentran laboratorios y espacios para experimentación técnica. Se trata de un cubo enorme diseñado por Splitterwerk que emerge del suelo y que desde lejos parece estar compuesto por grandes píxeles en diferentes tonos de gris, blanco y negro. Sin embargo, al aproximarnos se pueden observar diferentes cuadrados, cada uno de los cuales está compuesto por patrones geométricos de varios tamaños y que consiguen ese efecto visual.

   

En su interior, compuesto por colores blancos y fotografías con referencias a la naturaleza, se pueden observar las numerosas ventanas cuadradas y rectangulares, que completan las imágenes de las paredes con el paisaje exterior. De esta forma se pretende crear una relación entre el interior y el exterior del edificio, es decir, mientras se está en el interior se puede visualizar la naturaleza del exterior.

      

Rocío Bravo  Rocío Bravo

Profesora en el grados de Diseño de Interiores, EADE Málaga

El diseño gráfico es una actividad profesional que consiste en comunicar gráficamente conceptos e ideas a través de conjugaciones de imágenes y textos. En algunas ocasiones, sólo se realizan composiciones ilustrativas, en otras, únicamente se juega con formas tipográficas determinadas.

A la hora de estudiar diseño gráfico, muchos piensan en su parte creativa. Sin embargo, pocos ven el lado técnico que requiere. No me refiero solamente al aprendizaje de las herramientas digitales y analógicas con las que trabajamos, sino a uno de los aspectos más importantes de esta profesión: Cómo transmitir de manera adecuada.

Si descomponemos nuestra labor en diferentes modalidades, hallaremos múltiples categorías que se podrían ramificar, a su vez, en otras que advierten una lectura mucho más amplia que la se puede resumir en un post. Así que para ser breves, me he centrado en tres aspectos comunes y esenciales dentro de toda comunicación gráfica.

Me gustaría invitaros a pensar en esta pregunta:
¿Cómo percibe el ojo humano lo que nosotros hacemos?

1. El tiempo

El tiempo del que dispone el lector para visualizar un trabajo es un factor decisivo a la hora de diseñar un producto gráfico.

Además, nuestros proyectos pueden representar informaciones que corresponden a distintos instantes en el tiempo, ya pertenezcan a: un momento aislado, una situación atemporal o una circunstancia que se encuentre dentro de una secuencia.

Los logotipos, por ejemplo, son mostrados en distintas situaciones, materiales y entornos. Pretenden ser atemporales y el lector debe ser capaz de retenerlo en su mente en el menor tiempo posible.


Logotipo de Coca-Cola. Diseño de Frank Robinson basándose en la tipografía Spencerian Script. © Coca-Cola.

Por el contrario, hay asuntos que exigen ser escenificados en distintos pasos ordenados. En esa ocasión, estaríamos frente a una narración secuencial.

El tiempo definido por la acción.
Se trata de exhibir a un mismo sujeto u objeto en diversos instantes, porque nos disponemos a explicar su evolución, funcionamiento y/o comportamiento. Es el caso de los manuales de instrucciones.


Manual de la estantería Billy, de Ikea. ©Ikea.

El tiempo definido por el contenido.
A veces es el contenido el que nos hace pasar de un momento a otro. Su origen más cercano lo encontramos en el cómic tradicional, el cual intercala situaciones y vivencias en cada una de sus viñetas. Según el cambio de momento que establecemos entre una viñeta y otra, obtenemos también distintos saltos en el tiempo. De esta forma, podemos recrear una conversación que se prolongue en el mismo escenario durante todas las páginas de un Comic Book o, que de una viñeta a otra haya un salto de más de mil años.


Historieta gráfica de Chris Ware para The New Yorker. © Chris Ware.

2. La distribución del espacio

El espacio en el que se representa la información siempre queda limitado, bien por el tamaño del papel donde se imprime o la pantalla donde es visualizada. Como consecuencia, la utilización de éste debe de ser extremadamente cuidadosa y establecer, a su vez, una ruta visual adecuada que no altere la interpretación de sus contenidos.

A causa de nuestras costumbres culturales, se ha llegado a pensar que nuestra forma de leer (en forma de Z) es intuitiva. Pero, como plantea Moles, “¿qué hubiera ocurrido si la máquina de escribir se hubiera inventado en China en 1400?”[1].

Así, podemos distinguir entre la distribución del espacio que se efectúa para las narraciones no secuenciales, las narraciones secuenciales o las narraciones multilineales.

Las narraciones no secuenciales:
El lector busca el dato que le interesa pero no hay saltos en el tiempo, por lo que se puede distribuir la información de una manera más libre.


Flyer de Lovejoy. ©Lovejoy.

Las narraciones secuenciales:
El lector debe comprender la información siguiendo un orden, por lo que se debe cuidar como se distribuye la información en el espacio.


Infografía publicada en el libro Abrir aquí (1999). Autor desconocido.

Las narraciones multilineales:
Se establecen varias líneas de tiempo, todas pueden ser visualizadas a la misma vez y el lector debe ser capaz de entenderlo.


Infografía de Jorge Oliveira, Alexandre Versignasi y E.Marín Hueck
publicada en la revista Super Interessante . © Super Interessante.

La escala, las proporciones y el contraste:
El tamaño de los componentes gráficos y la relación con su entorno, es decir, la escala a la que quedan restringidos y sus proporciones con respecto del resto, influyen directamente en la lectura y percepción de la información.

Esta situación puede producir, a su vez, una jerarquización de los elementos, de mayor a menor importancia [2].

En este anuncio de Hut Weber, el orden absoluto de los elementos gráficos es fundamental para que su comprensión sea posible.


Anuncio de Hut Weber. © Hut Weber.

3. La connotación

La forma en la que presentamos la información lleva siempre una serie de connotaciones ligadas a nuestra experiencia visual y cultural.

Podemos transmitir el mismo mensaje y que éste sea percibido de manera totalmente distinta. Las formas tipográficas juegan aquí un papel esencial. Por ejemplo, si os entregaran un documento de un certificado oficial, ¿cuál de éstos dos creeríais que es verdadero?


Tipografía Big Caslon. © William Caslon.


Tipografía Belta. © Antipixel. Julia Martinez Diana.

Pero, ¿acaso alguno debería ser falso aún poniendo lo mismo? ;)


[1] Abraham Moles en: Janiszewski, L., Moles.A., (1990): Grafismo Funcional. Barcelona: CIAC (Centro Internacional de Investigación yAplicaciones de la Comunicación). P.12.

[2] “Principio de proximidad. Los elementos del campo perceptivo que están aislados, pero que son vecinos, tienden a ser considerados como «grupos» o formas globales”. Costa.J (1998): La esquemática. Visualizar la información. Barcelona: Paidós Ibérica. P.96.

Sara Escudero  Sara Escudero

Profesora en los grados de Diseño Gráfico y Comunicación, EADE Málaga

Nos situamos a primeros de mayo del año 1945 en una pequeña ciudad alemana llamada Ludwigslust, ubicada al este de Hamburgo. Hacía pocos días de la muerte de Hitler y escasos dos días de la rendición alemana proclamada por el general Alfred Jodl. Los ciudadanos de ésta ciudad mal vivían por los pocos medios que tenían de alimentación y las condiciones de guerra a las que estaban sometidos. A través de un megáfono puesto en un Volkswagen Kübelwagen se pasaban por toda la ciudad proclamando el cese de armas y la rendición ante las tropas enemigas. Parecía que todo el aguante sufrido había sido para nada.

A las 11 de la mañana aparecían los primeros miembros de tropas británicas. Ante ellos estaban sus enemigos, “conspiradores del mal” (como eran bautizados por la prensa alemana nazi). Tras pasar varios días amortiguando y apaciguando la vida con los ciudadanos, las fuerzas británicas dejan el territorio a las americanas. No había una estabilidad y cada una de las familias se sentía mercancía del mejor postor. Al poco tiempo de llegar, escasas 24 horas, las tropas norteamericanas pedían a los ciudadanos que salieran de sus casas, que su guerra había terminado y nada les iba ocurrir. Las miradas incrédulas se hacían ver en cada uno de ellos. Una vez reunidos en la plaza principal de la ciudad, les informaron de su situación y les pidieron que les acompañaran durante una pequeña travesía. El escaso conocimiento de lo que sucedía no les intimidaba (no conocían la Marcha de la Muerte que infringían a los judíos y más “etnias” en su plan de exterminio).

Transcurridos 14 kilómetros llegaban al campo de concentración Wobbelin. Pensaban que iban a echarlos de sus hogares para que vivieran en aquel lugar donde vivían los “marginados”, aquellos sujetos de exclusión social, que durante tantos años se habían encargado de introducir estas ideas en cada cabeza alemana. Cuál fue su sorpresa cuando solo querían que observaran lo sucedido. Ante sus ojos encontraban atrocidios que nunca hubiesen podido imaginar: material de torturas, muertos tirados en barracones, fosas comunes con cientos de cadáveres...

No salían de su asombro, algunas mujeres vomitaban al ver aquello. Su única fuente de información (y propagandística) era el partido que estaba en el poder alemán. Todo por lo que habían luchado, por lo que habían sufrido se les venía abajo. Totalmente hundidos no sabían qué hacer con sus nuevas vidas, los “enemigos” de antes ya no se les veía. Comenzaban a darle forma a la falsa silueta que les habían dibujado.

Cada investigación que realizamos debemos hacerla dentro de un proceso de búsqueda de referencias en el que la fuente de información sea contrastada. Cada ámbito de nuestra propuesta nos llevará a diversos autores por una búsqueda interdisciplinar adecuada. La cruda realidad de Wobbelin nos ayuda a no equivocarnos, a perseguir y esgrimir nuestra búsqueda en pos de un proyecto adecuado. La búsqueda con la interpretación apropiada de la teoría nos llevará a no caer en el error “FUENTE WOBBELIN”.

Funeral por las víctimas del campo de Concentración de Wobbelin donde toda la ciudad Ludwigslust acudió.

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